12.04.2010

INNOVACIÓN, COOPERACIÓN Y COLABORACIÓN.

He participado como ponente y asistente al magnífico FORO DE LA INNOVACIÓN 2010 DE LA RIOJA. Hay que felicitar a la Fundación Riojana para la Innovación, que dirige Ángel Álvarez Taladriz, por el atractivo panel de temas y ponentes que figuraban en la convocatoria y el altísimo nivel de ideas, reflexiones, debates y propuestas alcanzados. Todo un reto, en los tiempos que corren, conseguir que tanta gente estuviese serenamente en La Rioja, durante dos días reflexionado y compartiendo ideas sobre el presente para construir el futuro y a la vez conectados con todo el mundo mediante sus respectivas redes sociales.

Muchas han sido las ideas compartidas por los 62 ponentes y los más de 600 asistentes. Juan Luis Arsuaga (codirector de Altapuerca) nos instó a hacer una alianza con el futuro, ya que el ser humano es el único ser capaz de imaginar un futuro deseable o indeseable y crearlo de manera colaborativa. Pilar Jericó nos dio sus 6 claves del talento innovador; 1.Atrévete a cuestionarte, 2.Quítale miedo al miedo, 3.Sueña, ten una visión, 4. Persistir, persistir y persistir, 5. Disfruta y 6. Creer en uno mismo. Ricard Huguet nos sorprendió con el número 43.800, que es la media de veces que le decimos a un niño “NO” hasta los 12 años. Ana María Llopis (de Ideas4all) nos mostró sus experiencias de creación de espacios colaborativos de innovación para que se generen y no se pierdan las ideas. Dolors Reig, profesora de redes sociales, nos puso de manifiesto el cambio de paradigma debido a las redes sociales, y como se ha hecho transparente la sociedad. Alfons Cornella, creador del proyecto infonomía, nos trasladó su convencimiento de que en los próximos años los principales retos están en la capacidad de cooperación social y empresarial, y nos presentó su proyecto co-society. Pep Torres tras explicarnos su nuevo museo de ideas e inventos, en la clausura nos retó a ser los antisistemas del momento apostando, confiando y creando el futuro frente a los prosistemas actuales que imitando a los antisistemas y alternativos de los años ochenta no creían en el futuro (No future de Six Pistol). Miles de ideas retadoras y provocadoras en estos dos días a las que se pueden tener acceso en http://www.innovarioja.tv/

Muchas han sido las ideas y propuestas para la innovación, pero siempre en todas ha estado presente la idea de la cooperación, colaboración y coordinación. En nuevo entorno económico y social en el que predominan los recursos productivos intangibles, la mayoría de los bienes y servicios producidos son ilimitados pues son frutos de la creación de valor del talento. Si podemos crear ilimitadamente, los esfuerzos no deben estar en como nos apropiamos de los bienes escasos, sin en como creamos bienes ilimitados, y la creación de valor es un acto colaborativo. Esta es la esencia de la innovación, que es fruto de la cooperación no de la rivalidad competitiva. Y sin embargo todo el sistema esta diseñado para competir no para colaborar. Quienes sepan crear, gestionar y participar en ecosistemas de innovación y crecimiento podrán participar en un mundo futuro de abundancia. Quienes continúen participando y luchando en entornos de rivalidad competitiva por recursos escasos cada vez vivirán mas en un futuro mas pobre y degradante. Optar por uno u otro ecosistema está en nuestras manos, pues ambos coexistirán.

Yo opto por cooperar, colaborar y coordinación, y quiero rodearme de gente con generosidad y capacidad de compartir ideas, proyectos y resultados. Está todo por inventar y crear y no quiero perder el tiempo en luchas por el reparto de los restos del naufragio. Que nos cundan los esfuerzos.

10.23.2010

¿QUIÉN DECIDE NUESTRO FUTURO?


(Artículo publicado en el diario HOY el 21.10.10)

Una gran parte de la sociedad acepta con normalidad delegar las decisiones sobre su futuro en lo que decidan otros o en las administraciones públicas. Tienen la convicción de que ellos tendrán mejor criterio y los medios necesarios para resolverlo todo y así le evitan problemas. Cuando la realidad demuestra, una y otra vez, que no es así, seguimos negando la evidencia y exigimos que nos resuelvan desde otras instancias nuestros problemas individuales adoptando una actitud de comodidad, pereza o aplicación de la ley del mínimo esfuerzo. Un gran mal de la sociedad actual es el infantilismo y el victimismo.

Este hecho se produce en muchos ámbitos de la vida, pero se hace más evidente y grave en la educación y formación. Hemos delegado algo tan importante para nuestros hijos en los criterios de los “funcionarios expertos”, en sus procedimientos de homologación y certificación, en las decisones y pactos de los políticos y como consecuencia de ello les exigimos despúes que les coloquen. Pero, de nuevo, la realidad nos hace evidente que los trabajos no vienen solos y que las empresas afirman que los graduados no tienen la formación que precisan. Nos ponemos a exigir a posteriori un puesto de trabajo cuando nunca con anterioridad nos preocupamos de qué estudiaron, con qué calidad, con qué valores, en qué ambiente educativo y para qué.

Las administraciones públicas tienen la obligación de realizar la programación general para garantizar el acceso de todos a la educación y deben promover los medios para que el común de los ciudadanos no tenga problemas para su educación general, así mismo debe prestar una atención muy especial para que aquellos que tengan unas especiales dificultades por razones de capacidades o de entornos social no queden fuera del sistema e integrarlos. Es una de las mayores conquistas del Estado de Bienestar que debemos mantener y potenciar. Pero la educación pública es como la vivienda pública. Puede ser la mejor vivienda para ti si encaja con tus necesidades o no tienes otra mejor alternativa, pero no debes pretender que se adapte exactamente a tus necesidades y que te diferencie del resto de los vecinos. En el plano de la formación sucede lo mismo, hay un gran número de personas que no se conforman con las opciones que ofrece el modelo público, que tienen otras aspiraciones e inquietudes y por tanto ni les vale ni se conforman con la oferta estándar. Este grupo, que puede ser muy numeroso, demanda una formación mas individualizada, que saque el mayor partido a sus capacidades y que le permirta diferenciarse de la mayoria. Este grupo no puede, ni debe, esperar que las administraciones públicas le proporcione esta necesidad diferencial y debe asumir su responsabilidad individual para satisfacerla o estará toda la vida lamantandolo.

La misión de dar respuesta a este colectivo, tanto en grado como en postgrado en el area de gestión empresarial , la han estado cubriendo desde hace décadas en España, con grandes niveles de reconocimiento internacional, las Escuelas de Negocios y otros centros privados similares. Es importante resaltar que la universidad española mejor situada en el ranking mundial de universidades está en el puesto trescientos, mientras que entre las veinte primeras Escuelas de Negocio del Mundo siempre figuran tres españolas. Son más de ciento cincuenta centros que prestan un extraordinario servicio en la mejora de la cualificación de los futuros líderes de las empresas españolas. Están en todas las comunidades autónomas y juegan un papel clave en el desarrollo económico y en la generación de puestos de trabajo.

Estos centros han estado emitiendo durante décadas títulos propios con gran reconocimiento por las empresas en el mercado laboral, garantizando mayor flexibilidad y adaptación a las necesidades cambiantes del entorno.

Ante el gran dilema de cómo nos preparamos para el futuro, los jovénes y sus familias no pueden desentenderse de las nuevas realidades mucho más dinámicas y multipolares que en tiempos anteriores. El conocimiento esta muy difundido, ya nadie tiene el monopolio, y está en permanete cambio. Ya no existen soluciones únicas que valen para todo sino que hay que saber qué se quiere y para qué. Lo que realmente otorga diferenciación es obtener la formación específica que permita desearrollar nuestras capacidades, asumir con facilidad un puesto de trabajo y tener los recursos intelectuales necesarios para seguir aprendiendo y reinventandose. Los conocimientos son un elemento más de la formación, pues lo que verdaderamente aporta valor son las habilidades y las actitudes: saber comunicar, trabajar en equipo, compartir y cooperar, liderar, ser proactivos, saber tomar decisiones… cobra en este momento una importancia vital.

Decisiones como las de cómo nos preparamos para el futuro, un futuro cada vez más imprevisible y largo, no pueden delegarse en los poderes públicos o tomarlas por iniercia o imitación. Debemos valorar bien qué necesitamos y qué queremos hacer con nuetras vidas y trabajar conjuntamente con quien merezca nuestra confianza. Las soluciones estandar no pueden mas que dar productos estandar y cada vez más cada persona y cada necesidad es diferente. No podemos renunciar a nuestra responsabilidad de construir nuestro futuro o siempre querremos que otros decidan por nosotros.

9.25.2010

IDEAS VIEJAS Y NUEVOS RETOS

Vivimos un cambio de época. La imprenta y las técnicas de navegación permitieron en el siglo XV la llegada del Renacimiento y el Descubrimiento de América y tres siglos después la máquina de vapor y los conceptos económicos permitieron la revolución industrial y la globalización. Ahora las redes sociales y la conectividad total, estan provocando un nuevo mundo que aun desconocemos hacia donde nos llevará.

Conceptos básicos en los que se han soportado el sistema económico y social de los últimos doscientos años, tras la Revolución Francesa, la Independencia de Estados Unidos y, sobre todo, las ideas capitalistas y de mercado de Adams Smith, tienen que someterse a revisión. Y que conste, que defiendo que estas ideas han permitido el mayor desarrollo de toda la historia para el mayor número posible de personas, jamás imaginado con anterioridad.

La Economía se ha estado basando en el principio de la escasez. Había que decidir el mejor uso alternativo de los bienes escasos para satisfacer necesidades infinitas. El principio de la escasez ha dado paso al de la abundancia. Seguirá existiendo escasez en muchos recursos naturales y energías fósiles, pero el reto está en hacer posible que la energía sea renovable y abundante o casi ilimitada. Si en la actualidad el principal recurso económico es el talento y la creatividad, esta es infinita y su uso la multiplica. El recurso del conocimiento se ha hecho inagotable y no podemos gestionarlo con los criterios de la escasez. El futuro esta por inventar. Y no se puede crear siendo cicatero.

La estrategia del crecimiento ha estado basada en la competencia y la competitividad, esto era lo lógico en una economía de juego de suma cero y de escasez, que lucha por arrebatar al competidor los recursos y mercados limitados. Hoy día la principal herramienta de crecimiento y supervivencia es la colaboración y cooperación. Las empresas e instituciones que tienen capacidad de colaborar jugarán en mejores condiciones. Nos han educado para competir y en las Escuelas de Negocio siguen fomentando la rivalidad competitiva frente a la cooperación. Es hora ya de cambiar. Lo importante para crece no es el apalancamiento financiero, como lo ha sido en los últimos años locos, sino el apalancamiento del conocimiento apoyándonos en empresas e ideas complementarias y competidoras. El concepto clave es coopetición. Esto es válido en multitud de sectores y ámbitos sociales. Incluso en el político en el que ya los ciudadanos no toleran el enfrentamiento sistemático entre partidos o agentes sociales, que deben de cambiar radicalmente. El conflicto sistemático debe dejar paso a la cooperación y colaboración creativa.

También hay que revisar el concepto de propiedad, en el que se ha basado el sistema económico en los últimos siglos decidiendo entre el consumo o la inversión que es tanto como decidir entre el uso y disfrute frente a la acumulación de la propiedad. En la empresa los derechos de propiedad son cada vez más residuales. Solo se pueden ejercer una vez que todos los demás derechos han sido ejercidos, y en muchos casos con grandes costes y responsabilidades. La propiedad intelectual del conocimiento está, con muchos fundamentos, cada vez más puestos en entredicho. Decía Peter Drucker que “Antiguamente el conocimiento era un bien privado unido al verbo saber, hoy es un bien público unido al verbo hacer”. Y esto lo dijo ya hace bastantes años. Ya Quijote dijo “sábete Sancho que un hombre no es más que otro sino hace más que otro”. Lo realmente relevante no va a ser tener conocimiento o información sino tener capacidad de usarla así como lo realmente relevante no va a ser detentar la propiedad sino disfrutarla y usarla. Los bienes tienen, cada vez más, una vida útíl más corta, depreciándose al día siguiente de adquirirse. El mismo efecto que se está produciendo en los automóviles, que ya a muchas personas no les importa no tenerlos en propiedad, pasará pronto con la vivienda. La vivienda sufrirá un proceso de depreciación constante que impedirá ser usado como medio de ahorro, tendrá por ello mayores dificultades para ser financiadas y además supondrá un impedimento a la movilidad y flexibilidad tan necesaria en estos nuevos tiempos. También deja de tener el efecto acumulativo de ahorro para poder dejar a los hijos una herencia que les ayude a afrontar la vida dándole seguridad. El alargamiento de la esperanza de vida hace que los padres fallezcan cuando ya los hijos tienen menos necesidades y los padres preferirán gastar sus recursos en educación como mejor forma de ayudar a sus hijos. La propiedad puede llegar a ser una carga, mas que un activo. En el libro “Padre Rico, Padre Pobre” se hace una nueva redefinición de los activos en esta línea.

Otro principio económico en que se ha fundamentado la teoría económica es en la suposición del modelo de comportamiento humano del “homo oeconómicus” como decisor racional en la toma de decisiones. En los últimos años se ha evidenciado que el hombre es más emocional que racional. O que en todo caso hay un equilibrio entre lo racional y emocional en los criterios de decisión. La gestión del comportamiento humano ha pasado de la economía a la psicología. Y con ello también de la acumulación a la satisfación.

Si la escasez deja paso a la abundancia, si la competencia a la cooperación, la propiedad al uso y disfrute, lo racional a lo emocional, la seguridad a la confianza, el saber al hacer, y tantos otros conceptos básicos estan cambiando ¿Cómo que la educación y formación y las instituciones siguen basandose en los viejos conceptos?. Se dice que una situación de crisis es cuando lo antiguo no ha muerto y lo nuevo no ha nacido. Si lo nuevo ya se ve que esta naciendo, ¿Cómo seguimos insistiendo tanto en lo antiguo, que no deja paso a lo nuevo?.

Seguiremos pensando sobre estos conceptos, pues tendremos que revisas muchas de nuestras más profundas convicciones. Que os cunda.

9.04.2010

¡NECESITAMOS EMPRESARIOS!

El Suplemento de Negocios de El País de la pasada semana, publicaba un articulo que bajo el titulo de “La agonía de la Empresa: El declive de la Empresa Española” informaba que en los tres últimos años han cerrado en España mas de un millón de empresas (sobre 300.000 en 2007 y alrededor de 400.000 en el 2008 y en el 2009). Mucho se ha escrito del drama de los cuatro millones de desempleados, pero poco se habla y se reivindica el drama de los cientos de miles de pequeños empresarios que están en situación dramática, en muchos casos por haber prorrogado la agonía de sus empresas, que han perdido lo que consiguieron durante años, incluidas su casa, y que en los próximos años tendrán que trabajar con la principal motivación de poder pagar sus deudas, salvar o resarcir a sus avalistas y recuperar la confianza y prestigio perdido.

Cada drama personal es único e incomparable para el que lo padece, pero para la economía de un país, y para la solución del problema de millones de desempleados, es prioritario recuperar el tejido empresarial destruido y conseguir un rejuvenecido empresariado que pueda afrontar los nuevos retos. Sin embargo los esfuerzos se han centrado en mantener el empleo y los problemas, a pesar de que a medio o largo plazo pueda tener graves consecuencias.

Las razones de la crisis son múltiples y complejas, en muchos casos muy ajenas a empresas bien gestionadas que también la están padeciendo. Sin embargo, en cada caso de cierre se sigue señalando al empresario y gestores como principales responsables. Siempre el culpable es el empresario y en la televisión el malo de la película.

No se el número de empresarios que han tenido que cerrar, pero basta pasear por las calles para darse cuenta que tras cada cartel de “se alquila o se vende”, hay una familia con grandes problemas. Muchas ilusiones, esfuerzos, años y sacrificios tirados por la borda. Muchas tensiones económicas y emocionales, conflictos personales y familiares, noches sin dormir, y en muchos casos familias y relaciones rotas para siempre. Relaciones y comportamientos personales que nunca se podrían haber imaginado con antelación, cuando todo iba bien. La experiencia vivida llevará a que muchos de estos empresarios nunca lo querrán volver a intentar, otros nunca mas podrán. Muchos otros se propondrán no volver a tener estructura de personal y querran trabajar ellos solos. Aunque también en estas ocasiones extremas se ven situaciones de gran generosidad, altura y verdadera amistad, ¡el ser humano es también inmenso!.

La realidad es la que es; una intensa destrucción de tejido empresarial, una época de grandes cambios y oportunidades, grandes incertidumbres y desconfianza en el futuro, y con ello una gran necesidad de que nuevos empresarios inicien la recuperación y despejen la tormenta. Porque no lo olvidemos, los empleos los crean las empresas y los empleos públicos y el tejido asociativo se aguantan mientras que las empresas lo financien, como estamos viendo en este momento. Los poderes públicos, lo que tienen que hacer es crear las condiciones para que las empresas se desarrollen. En definitiva, nunca como ahora necesitamos mas de los empresarios y que se creen las condiciones para que surjan y se desarrollen.

¿Dónde encontraremos este nuevo tejido empresarial, si muchos de los actuales no querrán volver a serlo mas?

Hay cuatro vías, sobre las que tendremos que trabajar:

1.- Todavía hay un gran tejido que esta vivo, unos más fuertes que otros, pero que hay que consolidad y fortalecer. Hay que hacer todo lo posible para que salga fortalecido de la crisis y que pueda hacer todos los ajustes necesarios para mejorar su competitividad y adaptación a los nuevos tiempos. Hay que apoyar al tejido actual para que crezca, se desarrolle y se enfrente a mercados internacionales. Hay buenos ejemplos en todas partes. Pero este tejido tiene que hacer grandes esfuerzos de renovación. El crecimiento basado en recursos ilimitados ha terminado y hay que apostar por el talento, la innovación y la cooperación. El sistema financiero tiene que apoyarlos, pues sobre ellos hay que volver construir el edificio.

2.- Hay una parte importante de los empresarios que han tenido que cerrar que tenemos que hacer lo posible por recuperarlos. Un país no puede desaprovechar el activo de la experiencia empresarial de cientos de miles de personas. Muchos cerraron por no adaptarse a los cambios, pero muchos fracasos fueron consecuencia del cierre de golpe del grifo financiero o se vieron arrastrado por problemas de otros. Pero sus modelos de negocio y sus capacidades siguen siendo válidos. Probablemente con algunos esfuerzos de innovación y adaptación al nuevo entorno. Normalmente estos empresarios tendrán grandes dificultades de reiniciar la actividad por las consecuencias que han dejado sus cierres. Tenemos que buscar vías para que se reincorporen, y por supuesto recuperar su prestigio y confianza. No estaría de más reconocerle públicamente lo mucho que hicieron mientras mantuvieron su actividad y no solo señalarlo por sus últimos meses. No hay nada más repugnante que hacer leña del árbol caído y ensañarse con las desgracias ajenas. Tenemos que apoyar moralmente a estos empresarios y a sus familias que lo están pasando mal. No hay derecho como los están tratando algunas entidades financieras y algunos colaboradores suyos que durante años se beneficiaron de su actividad.

3.- Habrá mucho trabajadores que tendrán grandes dificultades de encontrar empleo, bien por que se prolongue la crisis o por ser de colectivos de difícil reinserción. Entre este grupo muchos, en situaciones desesperadas, intentarán iniciar una aventura empresarial. Este colectivo debe ser muy consciente de las dificultades de crear una empresa y será un gran peligro que la inicie sin la preparación de gestión y psicológica necesaria. El índice de fracasos es muy alto y si bien en algunos casos se descubren empresarios impensables con anterioridad, la verdad es que es más habitual que a muchos su situación se agrave, perdiendo lo poco que les quedaba. No digo que no haya que intentarlo y apoyarlos, pero hay que intentar minimizar la capacidad de autoengaño que todos tenemos. Para la sociedad es muy bueno que este grupo de emprendedores sea muy amplio, a pesar de los muchos fracasos, pero para los que lo padecen es un drama. Mucho cuidado con lanzar personas al precipicio quienes tienen paracaídas siempre abiertos.

4.- Muchos jóvenes se incorporarán al mercado laboral en estos años. A estos jóvenes se les empieza a denominar la generación perdida, pues corren riego de perder su etapa habitual de incorporación al trabajo. Esta generación de nativos digitales son los que mejor van a estar preparados para afrontar los nuevos retos con los menores riesgos. Será una generación que tenga poco interés, y posibilidades, de trabajar en empleo público, por mucho que le insistan sus padres. En ellos hay que centrar grandes esfuerzos sociales para desarrollar espíritu emprendedor y empresarial (que no es lo mismo). Solo ellos no estarán contaminados de antiguos hábitos y podrán, en mejores condiciones, afrontar un nuevo entorno que todavía es imprevisible y que se esta creando cada día.

Hace dieciséis años en la revista de ITAE titulé un artículo ¡Auxilio necesitamos empresarios!, en esta crisis, mas profunda que aquella, con mas fuerzas hay que gritar por delante de todo: ¡Necesitamos empresarios!

Un abrazo y que os cunda.

8.25.2010

¿QUE SABEMOS DEL FUTURO DE NUESTROS HIJOS?

El año pasado me pidieron en el colegio de mi hija que impartiese la charla de clausura en el acto de graduación del bachillerato. Quise aprovecharlo para darles pautas sobre el futuro que les esperaba y aconsejar a mi hija y sus compañeros de cara a la formación que iniciarían próximamente y que les tendría que servir para construir su futuro y poderse ganar la vida. Cuando me puse a concretar las recomendaciones, enseguida me di cuenta que no debía hacerlo, ¿Qué sabía yo del futuro que les esperaba?, ¿Quien era yo para decirles lo que tenían que hacer esos jóvenes con su futuro?. Lo mas probable es que esos jóvenes, nativos digitales, de apenas dieciocho años en el 2009, vivan más de cien años, y que al menos hasta el 2060 tengan actividad laboral y yo les pretendía decir lo que les esperaba y que deben hacer para poder ser competitivos en los próximos cincuenta años. ¡Que arrogancia!.

Con demasiada frecuencia los padres, profesores y familiares nos ponemos a dar consejos o instrucciones sobre el futuro de los jóvenes con paradigmas e ideas del pasado. Sin tener la más mínima idea, no ya del futuro, sino del propio presente. Tenía que ser prudente con lo que iba a decir pues podría ofender a muchos familiares y profesores y desilusionar a los propios jóvenes, que tantas certezas y seguridades demandan en esas edades. Los estudiantes tenían en ese momento que centrarse en el examen de selectividad y no debería perturbarlos con dudas y preocupaciones. Preferí cambiar el enfoque, y compartir una serie de reflexiones sobre el presente que les permitiese construir su futuro desde su responsabilidad. Pues nadie más que ellos deberían asumir la responsabilidad de su futuro y no dejarse llevar por ideas del pasado que siguen en el presente siendo de general aceptación.

Durante siglos la educación y la formación de las personas estaba basada en adquirir unos conocimientos durante la fase inicial de la vida en centros homologados y por profesores que, supuestamente, tenían el monopolio del conocimiento, formación que después servía para toda la vida laboral. Los mayores enseñaban a los jóvenes, pues la experiencia era un grado y los trienios el progreso profesional. Las profesiones estaban directamente identificadas con unos estudios que se habían diseñado a lo largo de los años y que al adquirir la titulación oficial se podía acceder a los colegios o las categorías profesionales que todos reconocían, tanto social, legal como económicamente, y que con posterioridad, salvo excepciones, nunca más había que volver a validar la capacidad adquirida. También mediante una oposición o tras unos años en una empresa se adquiría un estatus profesional prácticamente inviolable, con el que se podía ejercer la profesión y detentar un puesto de trabajo hasta la jubilación, con plenas garantías económicas y de estatus, sin cambiar de profesión prácticamente en toda la vida.

Esto hoy día, y más en el futuro, ha desaparecido, y seguimos aconsejando y formando a los jóvenes como si nada hubiese pasado. Personas que no entienden lo que esta pasando, y además se resisten a entenderlo, siguen organizando la formación de sus hijos y de sus vecinos con las ideas del pasado. Los conocimientos tienen cada vez una fecha de caducidad mas breve y por ello ya no basta con una formación inicial de la que vivir toda la vida. La generación y adquisición del conocimiento se ha fragmentado y ya nadie tiene el monopolio del talento ni autoridad mas que en pocas disciplinas. Las capacidades de los jóvenes cada vez en menor porcentaje están siendo adquiridas en el colegio y en la familia y se adquieren por vía de internet, tv, youtube, diversas redes sociales, de la academia de la esquina o de la propia experimentación sin leer el manual de instrucciones y posteriormente en las empresas, en encuentros profesionales, de revistas y documentos perecederos y efímeros o de los propios errores cometidos. Los jóvenes nos enseñan a los adultos cada vez en más ocasiones y los mayores tenemos menos habilidades para adaptarnos, entender los cambios y desprendernos del conocimiento y hábitos adquiridos que ya no son válidos. Las oposiciones y los exámenes cada vez garantizan menos la capacidad profesional de las personas, y hoy se valora mucho más las habilidades y las aptitudes que los propios conocimientos. Un titulo universitario ha pasado de ser una acreditación para el trabajo de alta cualificación, a ser una etapa más de la formación, que muchos tienen y por tanto es un genérico, y que poco garantiza un nivel de cualificación y de remuneración. Si es cierto que, todavía, amplias capas sociales consideran la titulación universitaria como el mayor medio de ascenso social, pero desgraciadamente cuando se ha conseguido se comprueban que su gozo en un pozo, excepto para decírselo al vecino y para orgullo o envidia de sus familiares, y por tanto hay que defenderlo a capa y espada.

Antes se estudiaba una carrera, se ejercía una profesión y se trabajaba en una empresa durante toda la vida con un contrato indefinido, todo el mundo sabía a que nos dedicábamos. Hoy se estudian diversas materias y múltiples habilidades por muchas vías y durante toda la vida, se ejercen profesiones difíciles de concretar y muy distintas a la vez, y se puede trabajan en muchas empresas a lo largo de la vida, en varias al mismo tiempo y además no sabemos muy bien quien nos está contratando o si somos realmente autónomos.

Recientemente Google ha publicado el informe “La Década Prodigiosa” en el que analiza las formas de trabajo que habrá en el 2020, cuando empiecen a desarrollarse profesionalmente los que hoy entran en la universidad. En el destaca tres categorías en los que encuadrar los empleos del futuro: el área de creatividad y gestión de ideas, el área de recursos humanos fusionada con tecnologías de la información y el área de información e innovación. No se muy bien como se llamarán estas profesiones, pero muchos que hoy inician estudios de derecho, ingenierías, gestión de empresas, medicina, comunicación audiovisual o química acabarán ocupando estos puestos, para los que nadie les había preparados y en los que tendrán que competir con gente de las mas diversa procedencia y preparación anterior, sin que puedan esgrimir un título que le garantice el acceso y la competencia profesional.

El futuro ya no es lo que era, y no podemos afrontarlo como cuando el futuro era. Los mayores tenemos que ser muy prudente en dar consejos sobre lo que tienen que hacer los jóvenes, pues son ellos los que deben asumir la responsabilidad de su futuro. Tienen derecho a equivocarse y a rectificar y no debemos creer que sabemos más que ellos. Es muy fácil y peligroso para los jóvenes descargarse de responsabilidades y vivir en un permanente infantilismo, del que tanta culpa tenemos los padres, y del que ya hablaremos en otra entrada. Pero parece que la preparación para el futuro está mas relacionada con la capacidad permanente de aprendizaje y adaptación al cambio, aceptación de la complejidad y la incertidumbre, la responsabilidad e iniciativa personal, la capacidad de relacionarse, cooperar y compartir información, la capacidad de comunicarse en distintas lenguas y tener una visión global, etc, habilidades y actitudes que no se adquieren por el simple hecho de estar en un programa escrito. La tarea es compleja, pero con recetas tradicionales poco podemos avanzar y ayudarlos.

Un abrazo y que os cunda.

8.18.2010

MUITO OBRIGADO PORTUGAL

Tras haber realizado una inmersión lingüística en portugués durante una semana en La Parra, en un curso organizado por ITAE, he pasado unos días en Portugal. Tenia ganas de comprobar mis avances en la lengua de Camoes. Poco me han dejado los portugueses practicar con ellos su lengua, con demasiada frecuencia me hablaban en un correcto español y yo seguía intentando comunicarme con ellos en un mal portugués. Una situación un tanto ridícula, pero había que insistir para poder poner a prueba los conocimientos adquiridos.

La inmersión lingüística ha sido la experiencia formativa más intensa y eficaz que he tenido en mi vida. Durante una semana nos encerramos en la Hospedería de La Parra, espacio que durante siglos fue un convento dedicado a la meditación, dieciséis expertos profesores portugueses y veintidós alumnos españoles. Más de cien horas lectivas de gramática, vocabulario, conversación y pronunciación y el resto de intensa convivencia en portugués con compañeros y profesores. De día y de noche, pues se consiguió soñar en portugués. Una especie de “Gran Hermano” que nos ha dejado una profunda huella de amistad a todos los que hemos participado. Probablemente la mejor manera de aprobar estas asignaturas pendientes con las lenguas, que ahora habrá que validar con la práctica, y aprovechar comunicándonos con los más de doscientos millones de lusoparlantes que en el mundo nos esperan.

Pero si importante ha sido el avance en la práctica del idioma, mucho mas importante ha sido el conocimiento y admiración por la cultura y el pueblo portugués, imprescindibles para poderse realmente entender. Esta sensibilidad me ha permitido, como nunca me había ocurrido antes, disfrutar intensamente de Portugal, especialmente de sus ritmos y de su cortesía.

Me había propuesto aprovechar cada momento con serenidad. Mi caminar rápido y ajetreado, con el teléfono en las manos, lo cambié por paseos lentos y sosegados. Disfrutando del paisaje y de la gente, de las puestas de sol y del fado. Con la intención de practicar la lengua entablé conversaciones con personas en la calle que me ha permitido conocer mejor la pesca, la cerámica, la historia, la gastronomía, las preocupaciones y la economía del país. Y también disfrutar sosegadamente de sus buenas comidas y su buen servicio. Y sobre todo convivir con mi familia tranquilamente. He conseguido disfrutar de un ritmo que me es habitualmente ajeno y respetar lo mucho bueno que hay detrás de la cultura portuguesa y de sus gentes.

También hice un esfuerzo especial en usar todos los giros, términos y hábitos de respeto y cortesía que usan los portugueses de forma habitual. Intenté eliminar las formas bruscas y directas tan españolas y ese tono, acento y volumen de voz impositivo que mas parece que estemos dando órdenes o defendiendo posiciones que conversando o intercambiando información. Pude comprobar que con sus formalismos cualquier recelo o posición defensiva desaparecía y se convertía en una actitud colaborativa y de complicidad. Disfruté de la cortesía y buenas maneras portuguesas, y lo que al principio podría parecerme excesivo al final asumí como natural sin ningún esfuerzo.

No basta con saber la lengua o conocer el vocabulario para comprenderse, entenderse y poder avanzar en proyectos conjuntos entre españoles y portugueses. Para conseguir la confianza necesaria y poder cooperar hay que entender y respetar los distintos conceptos de ritmos y tiempos y las formas y maneras de relacionarse. Españoles y portugueses podemos y debemos complementarnos muchísimo, sin renunciar a nuestras características diferenciales, pero tenemos que estar dispuestos a conocernos y respetarnos mas y aceptar que posiblemente nuestra formas de actuar no son las únicas posibles, y en algunos casos no son las recomendables para acercarnos. Hay un dicho que dice que dos no discuten si uno de ellos no quiere y de la misma manera dos pueden llegar a entenderse si uno de ellos se esfuerza lo suficiente. Si nosotros ponemos de nuestra parte todo lo necesario para entendernos, sin esperar que sea el otro el que ceda y se adapte a nosotros, normalmente da resultados inimaginables, y además podemos disfrutar mas de las relaciones.

Muito obrigado y que os cunda.

8.12.2010

VIVIMOS TIEMPOS APASIONANTES

Vivimos unos tiempos apasionantes. Ciertamente son tiempos difíciles, en los que mucha gente lo esta pasando mal, tenemos situaciones dramáticas muy cercanas y todos estamos de una u otra manera afectados por esta realidad. La dificultad de los tiempos tiene que provocar que los cambios necesarios se hagan lo más rápidamente posible, venciendo las muchas resistencias que siempre existen, pues seamos conscientes, o no, el cambio se ha producido ya. Dicen que una situación de crisis es aquella en la que lo antiguo no ha muerto y lo nuevo no ha nacido. Pero en el momento que estamos mucho de lo antiguo empieza a oler y mucha gente esta ya en lo nuevo. Ya decía Maquiavelo en el Siglo XV que “aquellos que promueven el cambio tienen la férrea oposición de los que les va bien y la tibia adhesión de los que pueden esperar un futuro mejor”. La resistencia a los cambios es una constante humana por muy esperanzadores que sean estos.

Decía Leopoldo Abadía, que el no tenía soluciones milagrosas para salir de la crisis, pero que al menos, habría que aplicar tres recetas lógicas: No despistarse poniéndose manos a la obra, ser prudente y ser optimista. Sin una postura activa y optimista difícilmente podremos afrontar el futuro. La situación es una gran oportunidad en la que todo debemos someterlo a revisión y crear las mejores condiciones para afrontar el futuro. Salir de esta época sin aprovechar esta oportunidad sería una irresponsabilidad y, desde luego, poco ilusionante. Hay que desprenderse de mucho lastre.

Desconozco el futuro que nos espera, pero lo que tengo claro es que no me lo quiero perder. Al futuro no le pido seguridad, pero si la confianza en poder vivirlo plenamente. No me importa tanto a donde nos llevará sino el recorrido que habrá que hacer, y los próximos años, con toda seguridad, van a ser movidos. Como dijo Woody Allen “me interesa el futuro pues es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”, y quiero vivirlo como protagonista no como mero observador o sufridor. La mejor manera de no perderse el futuro es no perderse el presente, y hay trabajo por delante para no perderse el presente.

Los cambios que tenemos son muchos, rápidos, inciertos y complejos. Pueden tener su origen en la tecnología, pero los de mayor impacto son los que están relacionados con esta sociedad conectada permanentemente y con redes colaborativas, en la que el tiempo y el espacio han perdido el sentido que siempre tuvieron, así como principios tan aceptados como la propiedad intelectual, la acumulación de títulos y conocimientos o derechos adquiridos para siempre.

Por ello quiero estar presente en la red, compartiendo ideas, descubriendo y anticipándome a los cambios, adaptándome a las nuevas realidades, desprendiéndome de lo que ya no vale, reinventándome y aprovechando las muchas oportunidades que nos depara el futuro. Sin duda una época apasionante y que hay que vivirla con la conciencia de que no es una época de cambio sino un cambio de época como lo fueron el Renacimiento o la Revolución Industrial, pero todo muy rápido.

En este camino apasionante espero que me acompañéis.

Un abrazo y que os cunda el tiempo.

PD: Prometo que las próximas entradas serán más cortas.

8.09.2010

CON PERMISO

Inicio este blog, sin una intención especial, mas allá que compartir ideas, opiniones y conocimientos. Con la convicción de que solo dándole forma y compartiendo las ideas estas pueden perfilase, mejorarse y ponerse en duda o relativizarse. Parto del principio de Gregorio Marañón, que otros pueden tener mas razón que nosotros y hay que dar la oportunidad a poner en duda nuestras ideas, por muy convencido que estemos de ellas, y hoy día, mas que nunca, hay que someter las ideas a revisión.
Estoy seguro que mi punto de vista es parcial, como el de todos, pero solo admitiendo que la realidad es poliédrica y compleja, podemos entenderla mejor y espero que aquí se aporten distintas visiones a mis ideas.
Yo personalmente veo la realidad más desde el punto de vista de la libertad que desde el de la igualdad, priorizo los derechos individuales por delante de los colectivos. Me gusta más que los individuos asuman sus responsabilidades a que se responsabilice el Estado de nuestros actos, protegiéndonos, tutelándonos y diciéndonos continuamente lo que mas nos conviene. Creo que cada persona es un ser irrepetible que hay que dejar que se exprese en su máxima potencialidad, sin que otros limiten su libertad, y en este proceso todos salimos ganando. Creo que vivimos una época de cambios apasionante, que no debemos reprimir y que yo no me la quiero perder.
Con esta perspectiva trataré temas sociales, económicos, de gestión empresarial, tecnológicos y de cambio social. Intentaré que tengan un enfoque global, sin poder evitar el enfoque local. No podré evitar hablar desde Badajoz, Extremadura, esa ciudad media y fronteriza, que puede en los próximos años vivir uno de sus mejores momentos históricos, aprovechando esta época de cambios, y que su posición hispanoportuguesa, debe condicionar su futuro.
Creo que la vida es un continuo y permanente debate y coexistencia entre cooperación y competición. En todos los niveles y ámbitos, tanto sociales, económicos, empresariales, familiares, públicos y privados. Esto que ahora se llama coopetición, y que no es otra cosa que la propia acción humana de un ser social. Juntos podemos hacer mucho más que individualmente siempre que cada individuo tenga todas las oportunidades y posibilidades para crecer tanto como el quiera.
Espero que en este viaje me acompañéis, porque sea de vuestro interés, y que en el contraste de ideas podamos crecer conjuntamente.
Muchas gracias.