10.23.2010

¿QUIÉN DECIDE NUESTRO FUTURO?


(Artículo publicado en el diario HOY el 21.10.10)

Una gran parte de la sociedad acepta con normalidad delegar las decisiones sobre su futuro en lo que decidan otros o en las administraciones públicas. Tienen la convicción de que ellos tendrán mejor criterio y los medios necesarios para resolverlo todo y así le evitan problemas. Cuando la realidad demuestra, una y otra vez, que no es así, seguimos negando la evidencia y exigimos que nos resuelvan desde otras instancias nuestros problemas individuales adoptando una actitud de comodidad, pereza o aplicación de la ley del mínimo esfuerzo. Un gran mal de la sociedad actual es el infantilismo y el victimismo.

Este hecho se produce en muchos ámbitos de la vida, pero se hace más evidente y grave en la educación y formación. Hemos delegado algo tan importante para nuestros hijos en los criterios de los “funcionarios expertos”, en sus procedimientos de homologación y certificación, en las decisones y pactos de los políticos y como consecuencia de ello les exigimos despúes que les coloquen. Pero, de nuevo, la realidad nos hace evidente que los trabajos no vienen solos y que las empresas afirman que los graduados no tienen la formación que precisan. Nos ponemos a exigir a posteriori un puesto de trabajo cuando nunca con anterioridad nos preocupamos de qué estudiaron, con qué calidad, con qué valores, en qué ambiente educativo y para qué.

Las administraciones públicas tienen la obligación de realizar la programación general para garantizar el acceso de todos a la educación y deben promover los medios para que el común de los ciudadanos no tenga problemas para su educación general, así mismo debe prestar una atención muy especial para que aquellos que tengan unas especiales dificultades por razones de capacidades o de entornos social no queden fuera del sistema e integrarlos. Es una de las mayores conquistas del Estado de Bienestar que debemos mantener y potenciar. Pero la educación pública es como la vivienda pública. Puede ser la mejor vivienda para ti si encaja con tus necesidades o no tienes otra mejor alternativa, pero no debes pretender que se adapte exactamente a tus necesidades y que te diferencie del resto de los vecinos. En el plano de la formación sucede lo mismo, hay un gran número de personas que no se conforman con las opciones que ofrece el modelo público, que tienen otras aspiraciones e inquietudes y por tanto ni les vale ni se conforman con la oferta estándar. Este grupo, que puede ser muy numeroso, demanda una formación mas individualizada, que saque el mayor partido a sus capacidades y que le permirta diferenciarse de la mayoria. Este grupo no puede, ni debe, esperar que las administraciones públicas le proporcione esta necesidad diferencial y debe asumir su responsabilidad individual para satisfacerla o estará toda la vida lamantandolo.

La misión de dar respuesta a este colectivo, tanto en grado como en postgrado en el area de gestión empresarial , la han estado cubriendo desde hace décadas en España, con grandes niveles de reconocimiento internacional, las Escuelas de Negocios y otros centros privados similares. Es importante resaltar que la universidad española mejor situada en el ranking mundial de universidades está en el puesto trescientos, mientras que entre las veinte primeras Escuelas de Negocio del Mundo siempre figuran tres españolas. Son más de ciento cincuenta centros que prestan un extraordinario servicio en la mejora de la cualificación de los futuros líderes de las empresas españolas. Están en todas las comunidades autónomas y juegan un papel clave en el desarrollo económico y en la generación de puestos de trabajo.

Estos centros han estado emitiendo durante décadas títulos propios con gran reconocimiento por las empresas en el mercado laboral, garantizando mayor flexibilidad y adaptación a las necesidades cambiantes del entorno.

Ante el gran dilema de cómo nos preparamos para el futuro, los jovénes y sus familias no pueden desentenderse de las nuevas realidades mucho más dinámicas y multipolares que en tiempos anteriores. El conocimiento esta muy difundido, ya nadie tiene el monopolio, y está en permanete cambio. Ya no existen soluciones únicas que valen para todo sino que hay que saber qué se quiere y para qué. Lo que realmente otorga diferenciación es obtener la formación específica que permita desearrollar nuestras capacidades, asumir con facilidad un puesto de trabajo y tener los recursos intelectuales necesarios para seguir aprendiendo y reinventandose. Los conocimientos son un elemento más de la formación, pues lo que verdaderamente aporta valor son las habilidades y las actitudes: saber comunicar, trabajar en equipo, compartir y cooperar, liderar, ser proactivos, saber tomar decisiones… cobra en este momento una importancia vital.

Decisiones como las de cómo nos preparamos para el futuro, un futuro cada vez más imprevisible y largo, no pueden delegarse en los poderes públicos o tomarlas por iniercia o imitación. Debemos valorar bien qué necesitamos y qué queremos hacer con nuetras vidas y trabajar conjuntamente con quien merezca nuestra confianza. Las soluciones estandar no pueden mas que dar productos estandar y cada vez más cada persona y cada necesidad es diferente. No podemos renunciar a nuestra responsabilidad de construir nuestro futuro o siempre querremos que otros decidan por nosotros.