3.30.2012

CAJA BADAJOZ

Tras nueve años formando parte del Consejo de Administración de Caja Badajoz, en representación de la entidad fundadora, dejo el consejo al haber concluido el tiempo máximo permitido por la ley. Lo dejo con un gran orgullo de haber formado parte de esta entidad de crédito que hace más de 120 años fundó la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz, a la que agradezco mucho haber confiado en mí esta responsabilidad durante estos años.

En los tiempos que estamos parece que hay que negar cualquier relación con una entidad de crédito y más si es una caja de ahorro, o al menos pedir perdón por ello. Puede haber razones de todo tipo para tener animadversión contra las entidades financieras en general y puede haber clientes que la tengan contra Caja Badajoz en particular por no haber atendido sus peticiones como a ellos les hubiese gustado, pero mi experiencia y conocimiento de esta entidad me impiden identificarme con los muchos titulares repugnantes  que hemos visto estos años, mas que justificados, de  otras cajas de ahorro. En Caja Badajoz ha habido una gestión rigurosa y, para muchos, demasiado estricta. Lo que en otros años pudo ser calificado como  poco innovadora y conservadora, ahora se considera como su virtud y la base de su solvencia y prestigio. En esta labor rigurosa ha tenido una responsabilidad muy importante Jose Antonio Marcos que fue su director general desde 1986 a 2009, y que desarrolló un gran equipo humano que ha podido afrontar con confianza estos malos momentos globales.

Durante estos años he vivido el mejor momento económico de la entidad con record de beneficios y creciimiento, apertura de oficinas en Portugal y en casi todas las comunidades, la construcción del nuevo edificio, la financiación de miles de empresas con la creación de miles de puestos de trabajo y he vivido la crisis global y financiera en la que Caja Badajoz ha podido elegir sus parejas de juego, y ha podido enderezar las dificultades causadas por el Banco de España y terceros, acabando formando parte de un grupo solvente y serio liderado por Ibercaja, entidad fundada también por La Económica de Amigos del País de Zaragoza.

Para muchos podrá ser indiferente, e incluso satisfactoria, la práctica desaparición de Caja Badajoz y su conversión en una mera detentadora de acciones de un banco con lo que podrá atender obras sociales, pero sería una gran injusticia no reconocer la gran labor realizada por esta entidad privada fundada  desde la sociedad civil de Badajoz, y  la mayor empresa que ha tenido esta ciudad. Su desaparición apenas ha sido lamentada por la sociedad y sus representantes, e incluso tengo la sensación que ha sido provocada o celebrada por algunos por ignorancia, indiferencia e incluso por celos.

En sus años de vida la existencia de Caja Badajoz ha permitido que miles de extremeños y pacenses accediesen a una vivienda con grandes facilidades y que miles de empresas naciesen, se desarrollasen y crearan riqueza y puestos de trabajo en la región. La cercanía en la toma de decisiones, el compromiso regional y el conocimiento personal directo podía paliar las dificultades que el mero análisis frio de los balances y de las garantías les hubiese impedido acceder a un crédito. Además de las líneas de crédito directas desde Caja Badajoz se dotó un Fondo Social de Empresas para apoyar nuevas empresas en Extremadura, se creó la Sociedad de Garantías Reciprocas Extraval, y se participó de manera significativa en las distintas sociedades de capital riego como Sociedad de Fomento de Extremadura, Corporación Empresarial de Extremadura y Sodiex. Cientos de empresas pudieron apoyar sus inversiones con estos instrumentos. En este ámbito de promoción económica también hay que destacar la puesta en marcha de la empresa Iniciativas Pacenses que además de la construcción del parking de San Aton y Plaza de los Alféreces ha financiado proyectos para la ciudad como la rehabilitación de San Francisco o el estudio que promovió la Plataforma Logística.

La Obra Social de Caja Badajoz durante sus años de vida ha tenido un compromiso muy especial con el mundo de la discapacidad y dificultad social y ello permite afirmar, sin ningún tipo de exageración, que la provincia de Badajoz puede ser la provincia de España con mejor red de centros de discapacitados y de atenciones sociales privados en colaboración con las administraciones públicas. En toda la provincia podemos encontrar centros de Aprosuba, Hogar de Nazaret, Niños Autistas, Paralíticos Cerebrales, Tercera Edad, Alzheimer, drogodependencia, guarderías, Cruz Roja y una larga lista imposible de detallar, en los que ha sido esencial el apoyo de Caja Badajoz. Solo en la ciudad de Badajoz hay ocho centros construidos además de haber contribuido durante muchos años al sostenimiento de comedores sociales, asociaciones de apoyos a enfermos, donantes de sangre, entre muchos otros.

En la educación y cultura Caja Badajoz ha colaborado de manera significativa construyendo y apoyando a la Universidad de Extremadura, con la construcción de edificios como la Biblioteca Central, Edificio de Usos  Múltiples, la Escuela de Ingenieros Industriales o la Residencia Universitaria entre muchas otras actividades y apoyo a proyectos y congresos concretos. En la cultura y el ocio ha contribuido participando económicamente en el Consorcio López de Ayala, Festivales de teatro y música, Real Sociedad Económica de Amigos del País, Casas de Cultura y Bibliotecas por toda la región, en conciertos y conferencias, en convenios culturales con la Diputación y Ayuntamientos, en premios de pinturas, publicaciones de libros, restauración de edificios históricos, financiación de actividades de museos, entre una innumerable lista que con toda seguridad hemos disfrutado muy cerca  todos nosotros.

No es posible en estas líneas resumir la actividad social y financiera de Caja Badajoz a lo largo de estos años en muchas otras áreas apoyando actuaciones que no hubiese sido fácil que se desarrollasen sin el apoyo de la Caja de Badajoz.

Y todo este activo prácticamente desaparece, reconvirtiéndose en una mera sociedad patrimonial, ante la indiferencia, y en muchos casos crítica, de gran parte de la sociedad extremeña. Cuanta injusticia y desagradecimiento. Al menos nos queda como recuerdo el nuevo edificio que también es criticado por algunos, como si ofendiese su presencia.  Menos mal que ha dado tiempo a construirlo y al menos nos queda como recuerdo y símbolo, de que hace más de 120 años unos ciudadanos de Badajoz crearon una entidad financiera, que durante todos esos años supieron muy bien administrar y con sus beneficios hicieron mucho bien. Este edificio no se ocupará plenamente a corto plazo, es lógico, pero dentro de poco será el símbolo y el empuje del desarrollo de Badajoz en el siglo XXI. Será la última contribución directa de esta entidad centenaria al desarrollo extremeño. 

Hoy se celebra una asamblea que elegirá  nuevos órganos de gobierno de una entidad que ya no ejerce la actividad financiera directa, sino que es una mera sociedad patrimonial, que pronto se convertirá probablemente en una fundación, hay muchas incertidumbres sobre la nueva regulación. Estoy convencido que en esta nueva etapa, con el liderazgo de Ibercaja, seguirá contribuyendo al desarrollo. Es vedad que son otros tiempos, pero que poco valoramos, nos preocupamos y defendemos lo nuestro, por mucho bien que nos haya hecho.

En estos nueve años se ha renovado cuatro veces el consejo de administración, lo que me ha permitido conocer y compartir experiencias con unas 35 personas, algunas de ellas ya tristemente desaparecidas, de las que me llevo un gran recuerdo y en algunos casos una estrecha amistad. Este aspecto ha sido, sin duda, el más grato personalmente, pero el haber vivido, de cerca y tan intensamente, desde la atalaya de una entidad financiera estos convulsivos años ha sido una experiencia profesional extraordinaria.

Me voy con el convencimiento de que el equipo humano existente en Caja Badajoz, desde los directivos hasta toda la plantilla en general, está preparada para afrontar los nuevos tiempos que le tocará vivir y seguir prestando grandes servicios a Badajoz y Extremadura. Y me voy, con la satisfacción, de haber formado parte de una entidad que, hasta estos momentos, no ha necesitado las ayudas públicas del FROB, para poder seguir en funcionamiento.