4.11.2012

NECESITAMOS UNOS NUEVOS PACTOS DE LA MONCLOA

Llevo varios años insistiendo en que España necesita reformas estructurales de calado y que deben abordarse de manera consensuada entre, al menos, los dos grandes partidos políticos del Estado Español. He escrito sobre ello decenas de artículos y así me he manisfestado en muchas entradas en las redes sociales y en la radio. Antes y ahora. En estos momentos el Gobierno tiene mayoría suficiente para abordar las reformas, pero no generarán confanza a largo plazo si la oposición se enfrenta abiertamente a ellas y amenaza con cambiarlas en unas próximas elecciones. Esto, como en ocasiones anteriores, generar inseguridad jurídica y desconfianza a los emprendedores e inversores. En la edición de mayo del 2010 de EXTREMANAGER organizado por ITAE y a la que asistieron, además de un nutrido grupo de empresarios y directivos extremeños, Claudio Boada por el Circulo de Empresarios, Juan Iranzo por el Instituto de Estudios Económicos y Enrique Sánchez de León por la Asociación para el Progreso de la Dirección, y contamos con la presencia tambien del Presidente de la Junta de Extremadura de entonces y la Vicepresidenta, hicimos público un documento que se denominó "DECLARACIÓN DE BADAJOZ" en el que se planteaba la necesidad de una serie de reformas y de un gran Pacto de Estado para afrontarlas. Dos años después cuando se dice que se esta actuando siguiendo las instrucciones de Europa y la necesidad realizar unos nuevos Pactos de la Moncloa, traigo el documento al Blog, para volver a insistir, que los problemas no han aparecido de repente. Problemas y soluciones son antiguas. Llevamos muchos años de retraso.

 



DECLARACIÓN DE BADAJOZ.

Extremanager. ITAE  17 de mayo de 2010.

España padece un cúmulo de problemas estructurales que nos pueden condenar a convivir con altas tasas de desempleo durante muchos años. Estos problemas van mas allá de la situación coyuntural de los sectores financiero e inmobiliario, a los que hay que darle soluciones sectoriales con la máxima celeridad, pues su normalización es esencial para afrontar cualquier senda de recuperación.

Mientras no se afronten estos problemas estructurales, persistirá el estado actual de desconfianza en el futuro y con ello las posibilidades de relanzar la inversión y el consumo y con ello crear empleo y nuevas iniciativas empresariales. Salir de la crisis sin solucionarlos, será una salida en falso que nos limitará nuestro potencial de crecimiento futuro y nos acomodará en una situación de inestabilidad y de letargo.

Cualquier solución planteable, requiere que se reactive la iniciativa empresarial de manera contundente y que se recupere un entorno de confianza estable que permita la creación y desarrollo de centenares de miles de nuevas empresas, que son necesarias.

Para afrontar estos problemas son imprescindibles unos Pactos de Estado de las principales fuerzas políticas y sociales, que obliguen a compartir el inevitable desgaste político que suponen abordarlos, pues hay que tocar intereses individuales o grupales muy arraigados, que intentarán defenderse con medidas de presión. Hay que trabajar en varias líneas de reformas, que se deben afrontar simultáneamente y con toda contundencia y generosidad. Estos Pactos de Estado son ya un clamor popular,  una exigencia de los expertos y de los mercados e instituciones internacionales. No permite el alcance de esta declaración profundizar en los detalles de las exigencias, que deben ser fruto del consenso, pero se proponen las siguientes reformas necesarias. 

1.- Mantenimiento de los criterios económicos de convergencia de la zona euro (Equilibrio presupuestario, estabilidad de precios y sostenibilidad de las finanzas públicas). Sería terrible que nos apartasen de la zona euro, o simplemente nos interviniesen como a Grecia. Perder  la confianza internacional impide recurrir a la financiación, que tanta falta nos hará en el proceso de recuperación. Se hace necesaria una reducción contundente del déficit público.

2.- Reformas que garanticen la sostenibilidad del estado del bienestar (Pensiones, sanidad, familia, discapacidad y cobertura del desempleo). La pirámide poblacional, el incremento de la esperanza de vida y el alcance de las prestaciones hacen insostenible el sistema actual. Eludir esta evidencia es una irresponsabilidad. Hay que revisar el sistema de pensiones y jubilación así como el sistema de financiación y cobertura de la sanidad. Habrá que implantar sistemas de copago y sistemas contundentes para limitar el uso abusivo de medicamentos.

3.- Mejora de la competitividad de la economía española. Es necesario reducir el déficit comercial exterior, incrementando las exportaciones. Se debe insistir en medidas de productividad, competitividad y de innovación. Hay que fomentar la flexibilidad y adaptación de las empresas a los nuevos entornos más competitivos y globales. Esto obliga a liberalizar sectores y dejar de subvencionar actividades obsoletas.


            4.- Pacto para la Educación. Solo Portugal y Malta tienen mayor nivel de fracaso escolar que España.  No alcanzamos los niveles necesarios que la nueva economía requiere y no debe usarse la educación como campo de batalla ideológico. Es muy preocupante la situación de la formación en todos los niveles. La alta capacitación de la población es la principal arma competitiva del siglo XXI.

            5.- Reforma de las Administraciones Públicas y el aparato institucional. Las Administraciones Públicas en España requieren mayores dosis de eficacia y eficiencia, y esto está afectando a nuestra competitividad internacional. Hay que devolver credibilidad y confianza al sistema político. Nunca ha habido mayor desconfianza en el sistema público. Deben hacerse serios esfuerzos en disminuir el peso de la administración en la economía y en disminuir el nivel de intervención en los mercados.


            6.- Reformas del mercado laboral. Llevamos conviviendo muchos años con tasas de desempleo que casi duplican a la de los países de nuestro entorno. Con el sistema actual difícilmente se crea empleo estable, especialmente en épocas de crisis. Se ha creado un sistema dual, ineficaz e insolidario. Por un lado los que tienen empleo fijo y por otro el empleo en precario con gran inestabilidad. El sistema actual ata al trabajador con la empresa limitando su libertad e impide adaptarse a los nuevos entornos competitivos. Debe avanzarse hacia un sistema de mayor flexiseguridad, facilitando la adaptación de empresas y trabajadores a las nuevas necesidades de la economía.

            7.- Política efectiva y eficiente de infraestructuras. Hay que consensuar un plan estatal de infraestructuras que apoye la economía y que permita incrementar la productividad; especialmente relacionadas con las comunicaciones físicas y digitales, medio ambiente y políticas de agua. La política de infraestructuras debe promover una mayor vertebración y equilibrio del Estado y un mejor aprovechamiento de los recursos nacionales.


            8.- Política Energética. Menor dependencia exterior y con un mix que permita garantizar el suministro estable, abundante, de calidad y competitivo. Hay que apostar por las energías renovables y la eficiencia energética, pero hay que poder soportar su coste y ser este repercutido directamente en el precio final de la energía. Cuanto antes, hay que acelerar el debate sobre la energía nuclear, como están haciendo otros países competidores.

            9.- Garantías de efectividad de un mercado único español. El mercado español es pequeño y lo estamos fragmentando más. Cada vez se hace más evidente la necesidad de revisar el modelo autonómico y devolver competencias al Estado. Tema delicado, pero mirar para otro lado añade mayor desconfianza y enquista los problemas. El estado autonómico no debe afectar a la igualdad de derechos, a la libertad económica y de mercados ni al crecimiento de la estructura política y administrativa.

            10.- Reforma Fiscal. Incluyendo el sistema de financiación local y autonómica. No puede estar este debate siempre abierto. Hace falta tener un marco fiscal estable y que fomente el ahorro y el esfuerzo. Hay que evitar que el sistema fiscal penalice el trabajo y la competitividad al recargar los costes sociales solo sobre la producción española.

            11.- Fomento de la iniciativa emprendedora. Hay que crear empleo en los sectores emergentes y en aquellos que se ven menos afectados por la crisis. El nuevo empleo se va a generar básicamente en nuevas iniciativas de pequeñas empresas. No solo es un problema de trámites burocráticos, es de respeto a la iniciativa y valoración social. Hay que limitar la competencia pública en sectores donde esté presente la iniciativa privada y crear un marco estable que impida el cambio de reglas de juego por criterios políticos. Las pequeñas empresas no pueden estar sometidas a las mismas exigencias que las grandes empresas.

            12.- Consenso en el fomento de valores sociales e individuales sostenibles. La crisis ha puesto en evidencia que no todo vale y que determinados comportamientos tienen un alto coste social. Valores como el aplazamiento de la recompensa, el esfuerzo, la responsabilidad individual y familiar, el compromiso estable, la cooperación, la solidaridad privada o la libertad individual tienen una indudable influencia en el bienestar social.

Esto esfuerzos de consenso y unidad de acción no son fáciles, hay muchos intereses particulares cortoplacistas que lo dificultan o impiden, pero hay casi unanimidad entre los expertos en la gravedad y duración de la crisis y en las medidas a tomar, así como en las posibilidades de salida si se actúa correctamente. Se puede evitar el sufrimiento de muchas capas de la sociedad. Esta crisis puede ser muy larga, incluso puede durar décadas. Desde todos los frentes tenemos que exigir a los que pueden decidir que hagan todos los esfuerzos para llegar a acuerdos posibles. Habrá una parte de la sociedad que, a corto plazo, no se verá afectada, o incluso mejorada, e intentará impedir los cambios, pero a medio o largo plazo todo el mundo se verá afectado. Estas medidas no son medidas de gobierno, requieren el mayor consenso posible para que no sean modificadas tras las siguientes elecciones. Hay que conseguir unos nuevos Pactos de Estado que nos permita abordar treinta años más de tranquilidad y confianza. 

Badajoz, 17 de mayo de 2010

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