12.29.2012

DEFENDAMOS CAJA BADAJOZ Y SU OBRA SOCIAL


Artículo publicado en el diario HOY el 28 de diciembre de 2012



DEFENDAMOS  CAJA BADAJOZ Y SU OBRA SOCIAL

Antonio García Salas. Ex Vicepresidente  3ª de Caja Badajoz





Han sido más de 120 años de actividad, desde que aquel año  de 1889 la fundara la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz.  Su vida comenzó en los salones de La Económica de la calle Hernán Cortes entre muchos libros, humanismo y espíritu solidario. Después estuvo en la calle Menacho y más tarde creció y se consolidó durante casi cuarenta años en el Paseo de San Francisco, desde donde llegó a toda España y Portugal. Erigió su mausoleo en un magnífico y moderno edifico junto al Puente Real que estaba llamado a ser el centro financiero del suroeste ibérico, y esperemos que, una vez desaparecida la Caja, siga desde este edificio irradiando progreso a la sociedad extremeña.



Han sido 120 años de intensa actividad financiera y solidaria en la región. Miles de empleos creados en estos años, en la propia Caja y en miles de empresas que ayudó a crear y mantener. Miles de familias que pudieron acceder a la vivienda con sus hipotecas. Decenas de centros de apoyo a discapacitados en la Provincia de Badajoz han constituido la mejor red de España de apoyo a la discapacidad y han sido miles de personas con dificultades que han podido disfrutar de su obra social,  y miles también las personas que se han visto beneficiadas por muchas otras de sus  actuaciones. Todo esto fue posible porque una iniciativa privada la impulsó y una gran labor de sus equipos directivos y sus empleados la hicieron sobrevivir a  monarquías, república, guerras civiles, dictaduras, democracias, crisis y bonanzas, y  hasta hoy. Ahora toca pasar página e intentar continuar su misión de manera muy distinta e incierta, pero, de momento,  ya sin actividad financiera.

No sé si otras decisiones hubiesen llevado a una situación diferente. Parece que todo estaba premeditado para hacer desaparecer las cajas de ahorros. Daba igual si se habían gestionado bien,  eran sólidas y prudentes y fieles a sus principios fundacionales o que hubiesen sido un caos de gestión,  necesitasen que se les  inyectasen miles de millones de euros, sirviesen  a intereses externos  y fuesen lo más parecido al nido de Alí-Baba.  Todo se contaminó mezclando lo bueno con lo malo y se hizo ver que todas eran iguales. Antes decían que solo podían sobrevivir si eran grandes, ahora para sobrevivir les obligan a reducir tamaño. Por más que lo pedí, nunca conseguí  ver un estudio estratégico que analizase la viabilidad de continuar Caja Badajoz independiente, siempre se contemplaban fusiones, era la consigna. He visto demasiado opinar y decidir con poco conocimiento de causa, con el menor criterio y sin un soporte  analítico suficiente.  Muchos hacían afirmaciones contundentes siguiendo instrucciones, frases hechas o dando certeza al último titular de la prensa. Parecía que había una hoja de ruta que se había pactado a nivel estatal y desde distintas instancias se asumía el destino sin rechistar.

Lo que sí sé, es que las decisiones que se tomaron para unir tres cajas en un SIP estaban basadas en un engaño y en una encerrona a toda prisa a Caja Badajoz. Nos engañaron  los auditores validando unos balances que no eran ciertos. Nos engañó la consultora externa con sus propuestas y consejos  que insistían en la solvencia y sinergias de  los tres miembros del SIP y con sus proyecciones  futuras conjuntas  inmejorables. Nos engañaron los socios con los que constituimos un nuevo proyecto conjunto ocultándonos datos fundamentales.  Y nos engañó el Banco de España que debía haber velado porque los datos del proyecto fuesen reales y, conociendo que no lo eran, promovió y validó el proyecto y actuó ocultando información y retrasando la firma de las  actas de  inspecciones de un año anterior de las otras dos entidades, hasta que ya los hechos eran irreversibles, dándolas a conocer  una vez que el SIP estaba en marcha. El relato de la historia es propio de la película de “Los Tramposos” con Tony Leblanc y Antonio Ozores intentando dar el timo de “la estampita”. Se podrá alegar que se mostró incompetencia, inexperiencia o exceso de buena fe al dejarse engañar, pero las presiones del momento, la reputación de los “cómplices”  y el montaje realizado dejaban pocas alternativas que no pusiesen, en esos momentos, en grave riesgo  muchos puestos de trabajo y la necesaria confianza en la entidad.

 Se puede entender  que los grandes problemas de España y Europa no debían detenerse en los daños colaterales a una pequeña caja de “provincias”, pero quienes deberían haber velado por los intereses de Caja Badajoz estaban en otras cosas o no entendían qué estaba pasando. Lo cierto es que todos apoyaron el proyecto, perdón casi todos, y cuando La Económica alertó de que deberíamos dar marcha atrás, se reafirmó  el erro, dejando sola a la entidad fundadora como si actuase irresponsablemente sin valorar las consecuencias o por simple romanticismo.  En la Asamblea General de Caja Badajoz de 21 de noviembre de 2011 solo conseguimos 28 votos en contra de que continuase el proceso de desaparición de la Caja de los 148 que asistieron. Apenas conseguimos sumar  10 consejeros generales  a los 18 de La Económica. Los otros grupos lo apoyaron sin mostrar ninguna duda y, por los aplausos a la votación, diría que con entusiasmo.




Ahora parece que todo está decidido, que las decisiones se han tomado ya desde Europa y que su futuro está garantizado dentro de Ibercaja una vez realizados los ajustes previstos. Parece que se  ha salvado la situación maximalista y tremendamente injusta de despidos inmediatos. Confiemos que desde Ibercaja se tenga otra sensibilidad y un mejor criterio que permita minimizar el impacto en el empleo. Pero ahora debe ser el momento de reclamar y exigir que se rectifiquen  los daños causados con tanto engaño. Si detrás de la Caja hubiese unos accionistas, estos estarían reclamando indemnizaciones o compensaciones por el perjuicio causado. Caja Badajoz era una entidad sería, prudente, rentable, solvente, muy sólida, con un gran prestigio, con una muy buena gestión y con un excelente cuadro de profesionales. Con engaños se le llevó a tomar decisiones, para salvar a otras dos entidades, que han provocado la desaparición de Caja Badajoz y diluido su patrimonio. No podemos saber qué hubiese pasado con otras decisiones, pero sí que se tomaron decisiones, con ocultación de información y vicios ocultos y esto ha perjudicado a Extremadura, a los impositores y clientes de Caja Badajoz, a los empleados, a muchas entidades beneficiadas con su Obra Social, a la sociedad en general y a los fundadores. Y esto no debería quedar como si nada. Aunque solo sea por dignidad regional, pero no solo por eso, también porque el patrimonio de Caja Badajoz acumulado en 120 años no pueden dilapidarlo porque otros tenían que salvar su cara y sus asientos, hay que hacer todo lo posible para poder seguir, lo más ampliamente, con su excelsa  obra social.

1 comentario:

  1. Anónimo10:39 a. m.

    Magnifica reflexión. Grandes verdades. Enorme injusticia

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